¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
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El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
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El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
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El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
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El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
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El Sistema Inmunológico
¿Qué
viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la
enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1. Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al
bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos
nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las
bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades
infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos
enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una
epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro
cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus
múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de
mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que
tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos
organismos patógenos.
2. Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca
se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de
la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo
que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas
corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han
protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la
enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando
no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la
situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla
selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos
de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse,
a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera
entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en
nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo
deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo
hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1. Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una
verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como
sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad
inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente
virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas
defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento
de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una
enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2. Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en
varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse
el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de
Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se
subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de
Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3. El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que
nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en
una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es
nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de
nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también
puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y
artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las
situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es
mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia
anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo.
Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o
parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello,
podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con
nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los
Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre
pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando
las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden
requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de
cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo
en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a
los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente
con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores,
junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con
esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no
sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el
espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del
futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a
anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo
que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto,
podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que
ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos
dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4. Defensas primarias: El primer nivel del Sistema
Defensivo Primario
es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el
tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra
Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de
bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la
temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de
mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos
corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan
como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua
nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando
juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la
deshidratación.
·
Macro Sistemas
Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida).
También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin
músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·
La próxima capa consiste de
nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas
mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros
ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la
vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras
de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros
cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso
al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho
de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas
mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un
tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de
enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las
infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis,
uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección
en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·
La próxima capa de defensa
está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es
una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades.
Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados
que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas
extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de
oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de
productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte
importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y
descargan tóxicos productos de desecho.
·
El Sistema Digestivo:
la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el
recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos
extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la
alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía
necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a
nuestros sistemas defensivos.
5. Las Defensas
Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·
El Sistema Defensivo
Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales
no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También
incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las
personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al
individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que
han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a
lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio
de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del
cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar
un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto
que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno
incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la
detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·
Los Sistemas Defensivos
Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los
órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder
inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso
entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y
destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de
defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa
que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan.
Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el
Sistema de Defensa Sanguíneo.
·
El Sistema de Defensa
Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de
elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los
macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las
fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que
ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a
voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del
cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los
mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección
adicional adonde sea necesario.
·
Los Sistemas Ofensivos:
Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La
mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa
(la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo
estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos,
para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en
atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado:
la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que
le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a
organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la
sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa
protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su
funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación
ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para
proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se
encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas
de Mantenimiento: hay
varios sistemas que representan un papel
indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen
tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia
como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a
cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones
externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían
funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·
El Sistema Cardiovascular:
El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones
hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de
kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la
vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los
pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·
El Sistema Digestivo
no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que
selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra
subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o
lesiones al cuerpo
·
El Sistema Endocrino
no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos,
sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema
endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los
órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el
estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando
la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula
pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las
hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento,
y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de
insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de
metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía
corporal.
·
El Sistema Linfático:
es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la
defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El
sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de
filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos
extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas
son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos
por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un
individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y
trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene
la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o
más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la
seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de
estos sistemas se estropean la red colapsa.
Los Sistemas de Reparación y de
Reconstrucción.
·
Cuando organismos foráneos
nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se
destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás
elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y
deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el
Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·
Cuando nos herimos, los
integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo
paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·
Sin estos dos sistemas, no
podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros
sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene
enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación
mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo
nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del
día, todos los días de nuestra vida.
·
Como si todos los mencionados
sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro
sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa,
ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial
externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes
mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.”
Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o
simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido
por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede
pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y,
por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo
de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del
individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En
nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y
pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece
que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico
que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un
individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué
ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo
invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos
que causan la enfermedad.
Una vez que
nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar,
podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El
prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar
nuestra real sanación.
Las nuevas
técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la
relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso,
sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente
descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea
que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.
©1994. El material presentado ha
sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen
Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt
Van Dyck.
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