miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cuento


Introducción
La Intención

Después de probar y comprobar en muchos casos (y en el mio propio), la real curación del cáncer y de otras enfermedades comunes o graves mediante la técnica del P.N.I. (Psico-Neuro-Inmunología), y de recopilar toda la información necesaria al respecto de cómo restablecer y mantener mi salud, quiero compartir esta experiencia personal a través de un cuento infantil que diseñé, con todos aquellos niños, jovenes y adultos, quienes estando enfermos, tengan miedo ante una enfermedad que se dice ser incurable.
Principalmente, lo dedico a los niños sanos y enfermos que sepan leer (entre 5 y 10 años), así como a niños más pequeños a quienes sus padres tengan a bien leérselo.
En este cuento afirmo que el cáncer y muchas otras enfermedades SON CURABLES. En él uso un vocabulario sencillo y directo, así como personajes verdaderos que son parte del Sistema Inmunológico de cada cual.
En esta introducción, me quiero comunicar con los padres y representantes de los niños con enfermedades comunes y graves, porque son USTEDES quienes le transmiten a los NIÑOS sus miedos. Por lo tanto, deben ser USTEDES los primeros en CAMBIAR SU ACTITUD frente a un hijo enfermo, pues sólo así podrán ser efectivos sus esfuerzos por enseñar a su niño o niña a recuperar y mantener la buena salud.
Les invito a leerle este cuento a sus hijos y representados (sanos o enfermos) que no sepan leer, y en el caso de que sí sepan leer, acompáñenlos en este viaje de salud y dénles apoyo, esperanza y ánimo, porque SI pueden permanecer saludables y SI se pueden curar de CUALQUIER enfermedad. Es tan fácil: Sólo deben recuperar las ganas de reir, sentirse amados y protegidos, y ver en el futuro un mundo de posibilidades maravillosas.
Este cuento, mediante episodios llenos de aventura, le explica a los niños el funcionamiento del Sistema Inmunológico y le proporciona la capacidad de visualizarse en perfecto estado de salud. Lo que se busca es hacerles comprender que al mantener un estado de ánimo POSITIVO, el estar ALEGRES, el REIR con frecuencia y el atreverse a cambiar los miedos por la sensación de seguridad, estarán SIEMPRE SALUDABLES. Y aquellos niños que se encuentren enfermos, sabrán que pueden contar con un "socio" que los protege cuando están sanos y los cura cuando están enfermos.

Auto-Curación

Auto-Curación y el 100% de su Cerebro


Todo lo viviente viene equipado con todo lo necesario para tener una vida completa, autosuficiente y saludable. A menos que se le niegue lo que sus necesidades esenciales puedan requerir o haya sufrido lesiones irreparables, el organismo viviente está intrínsecamente preparado para estar libre de enfermedades. El proceso curativo de un organismo está dentro de sí mismo, así como lo están, por ejemplo, sus procesos de respiración y digestión. La salud es un estado natural, porque es armonía y equilibrio entre los componentes del ser vivo. Es homeostasis. En cambio, la enfermedad es un estado antinatural. ¿Qué diferencia, en cuanto a la salud se refiere, hay entre el Homo sapiens y las demás criaturas vivientes? La respuesta es, principalmente, su actitud mental y emocional.
En junio de 1971, un artículo publicado en Psicología Hoy habló de la existencia de dos tipos de personas: aquellas que creían que su vida era controlada por las influencias externas y los que creían que lo que les sucedía era, en su mayor parte, auto-generado e internamente controlable.
Los “internos” tienden a estar más seguros de sí mismos, son mejor educados y más capaces de evitar o dejar adicciones dañinas. En cambio, los “externos” sienten que su destino está en manos de otros, de su entorno o que simplemente dependen de hechos casuales. Estos tienden a ser más desconfiados, menos agresivos y menos inclinados al liderazgo que los “internos.” Hay una mayor cantidad de “externos” que de “internos” en la población general. Quizá para entrampar a los individuos externamente orientados, los modernos curanderos persisten en promocionar la idea de lo “externo” por encima de lo “interno.”
A veces, los doctores se molestan cuando el efecto placebo interrumpe sus experimentos, es decir, cuando sus pacientes reaccionan favorablemente, tanto a las píldoras azucaradas como a la verdadera medicina. Sin embargo, ¿acaso no ilustra esto el dramático efecto que la mente y el poder de la fe pueden tener sobre el cuerpo?
El efecto nocebo es algo que ilustra el efecto negativo del poder de la fe. El nocebo resulta cuando se le da a un paciente un remedio normal y no le hace ningún efecto, bien sea porque el doctor ha convencido al paciente de que la droga quizá no funcionaría o que sólo se trataba de agua pura. Cualquier cosa puede servir como nocebo, tal como cualquiera puede servir de placebo—los medicamentos, la fama del doctor, sus modales, etc. Por ejemplo, si le dijeran que usted tiene una enfermedad del corazón y usted se lo cree, fácilmente podría morirse de ello. ¿Será posible que la buena salud se deba a algo tan sencillo como—“Si usted cree que merece estar saludable y da por hecho estarlo, ¡lo estará!” ? Supóngase por un momento que el efecto “curativo” de una terapia sólo depende de la fe que se le tenga.
Aunque los estudiantes de medicina aprenden muy temprano que el 40% o más de todos sus futuros pacientes tendrán síntomas principalmente psicosomáticos, a menudo le restan importancia al poder que tiene la mente del paciente para ayudarles a sanar su cuerpo. Desde los tiempos de Mesmer, los hipnotizadores han demostrado el poder de la mente para controlar el dolor y la aflicción del cuerpo. Desdichadamente, como la mayoría de las personas creen que sus vidas son controladas por influencias externas, también creen que deben buscar una fuente externa para tratar o curar cualquier sus dolencias físicas. Es por ello, que la auto-sanación y las curaciones de fe tienen algo en común. Los “internos” creen que su curación se debe principalmente a algo de su propio ser, y a los “externos” se les hace más fácil creer que la causa primaria de su curación se debe a algo o alguien fuera de ellos mismos. Por supuesto, ambos están obteniendo lo que necesitan de la misma fuente interior, pero lo ven desde perspectivas distintas.
Con el poder de la visualización mental, usted puede ayudar a reestructurar las células de su cuerpo y ayudar a producir una condición saludable. Usted puede conscientemente sentir, integrar y manipular la estructura celular mediante el poder de sus pensamientos. Usted puede visualizar que el padecimiento va disminuyendo cada vez más, hasta que finalmente queda disuelto y que su sistema excretor lo saca de su cuerpo. Este tipo de visualizaciones se tiende a convertir en realidad. Las fervorosas plegarias de otros también pueden ayudar a consolidar el proceso, para que la curación sea más completa. En oriente, los yoguis y lamas usan similares visualizaciones para lograr el mismo resultado.
En 1975, el Dr. Robert Ader, de la Universidad de Rochester, acuñó la palabra psiconeuroinmunología (PNI) para describir la técnica en la cual la mente influye sobre el bienestar del cuerpo. El PNI explica cómo los caminos neuronales enlazan al sistema inmune con el cerebro. Para él, cuando hay disonancias entre la mente y el cuerpo, éste comienza a manifestar la enfermedad en el ámbito físico.
¿Por qué varían tanto las personas en su modo de reaccionar a una enfermedad? Recientes investigaciones han demostrado que hay que tomar en cuenta las diferencias genéticas, nutritivas y mentales. Aunque la ingeniería genética está haciendo grandes avances, los cambios en la nutrición y en la actitud mental pueden ser llevados a cabo por uno mismo. Con sólo cambiar sus hábitos nutricionales y su actitud anímica ante la vida, algunas personas afectadas de cáncer o SIDA han podido curarse de tales enfermedades. Muchas de estas personas también han tenido que aprender a dejar de reprimir sus emociones y para luego expresarlas de manera más sincera. En lugar de permanecer en un trabajo o en una relación que no les gusta, deciden ser honestos consigo mismos y con los demás, buscando otras alternativas. Al ocuparse de buen agrado de lo que deben, no generan emociones destructivas que puedan ayudar al desarrollo de enfermedades físicas o de desordenes mentales. La expresión de sus emociones se convierte en una descarga de tensiones, una catarsis. Se reemplazan miedos, bloqueos y limitaciones por ganas de vivir y de responder positivamente ante los desafíos de cada nuevo día. Al poner en práctica actividades que fortalecen al sistema inmune (SI)—la meditación, visualización guiada, auto-sugestión, afirmaciones positivas, respiración profunda y el conocerse y expresarse mejor—usted puede volverse super-saludable.
El expresar sus sentimientos de un modo más sincero y el aceptarse a sí mismo, con todos los defectos que Ud. crea tener, puede rápidamente fortificar su sistema inmune natural. Un SI mejorado puede a su vez vencer a los invasores patógenos del cuerpo, evitar o disolver tumores y ayudar a aceptar los desafíos de la edad. En 1986, un estudio hecho por el psicólogo James W. Pennebaker, de la Universidad Metodista del Sur, confirmó que los estudiantes más contentos y más saludables eran los que podían confiarles sus traumas personales a otros; éllos rendían mucho más que aquéllos que no podían comunicarse o que sólo hablaban de trivialidades.
Puesto que la actitud emocional tiene una relación directa con el SI, una persona que normalmente expresa felicidad, amor, amistad y positivismo es mucho menos propensa a contraer una enfermedad grave que alguien que siempre está enfadada, temerosa, enojada, deprimida o aprensiva. ¿Por qué? Porque la actitud emocional positiva armoniza mejor con la buena salud que una actitud negativa. También es interesante notar que este concepto es simple sentido común para una persona impulsada por sus mecanismos “internos,” aunque será absolutamente ridículo para una persona del tipo “externo.”
¿Qué afecta al SI? ¿Qué lo reconstruye? Si eso pudiera medirse con un instrumento, se vería que el SI muestra variaciones de un día para otro, de una comida a otra e incluso de un pensamiento al siguiente. Por ende, su susceptibilidad a enfermarse también varía junto con su sistema inmune.
Los iones de signo negativo, las comidas naturales integrales, la visualización e imaginación guiada, las afirmaciones positivas, los tratamientos con hierbas y una actitud emocional estable—todos pueden afectar de manera benéfica y natural a su sistema inmune. Considere también que la iluminación de espectro completo (bombillos incandescentes) es mejor que la iluminación fluorescente ordinaria.
En un estudio hecho a mujeres con cáncer de mama, se vio que aquéllas que recibían el apoyo de sus seres queridos tenían una actividad inmune mucho mayor que las que no tenían ese respaldo. En cambio, las mujeres sin apoyo y las que tenían un estrés emocional mayor mostraron una actividad inmune más débil, según lo indicaba la medición de sus células “natural killer” (NK), las exterminadoras de células cancerosas
Durante el siglo 21, deben adoptarse medidas que repotencien nuestra capacidad de luchar contra las enfermedades, medidas que equilibren y armonicen el buen funcionar de nuestros cuerpos y nuestras mentes. El PNI es la nueva ciencia que muy bien puede revolucionar el tratamiento médico. Tal y como lo dijo Hipócrates, “es más importante saber qué clase de persona tiene una enfermedad, que saber qué clase de enfermedad tiene una persona.”
¿Usa un mayor potencial cerebral una persona feliz, segura, amorosa y positiva que otra enfadada, temerosa, deprimida y negativa? Aunque la función del cerebro está apenas empezando a ser comprendida, la investigación ha demostrado que las áreas más refinadas del cerebro están más involucradas con los estados mentales positivos que con los estados negativos. Robert Ornstein y David Sobel proponen en su libro, El Cerebro Sanador, que la principal función del cerebro es “atender al cuerpo y mantener la salud.” ¿Acaso hay un vínculo entre el potencial cerebral sin usar, el estilo de vida negativo y la mala salud? Los exámenes PET, CAT y MRI del cerebro han revelado una menor actividad metabólica, debido a la menor ingestión de glucosa y al menor flujo de sangre hacia la corteza cerebral, de individuos tremendamente deprimidos o mentalmente enfermos. Cáncer del cerebro, Alzheimer, Parkinson y la senilidad precoz son enfermedades del cerebro con un auge desproporcionado con respecto al aumento de la población en los Estados Unidos. ¿Es ello afectado por la falta de uso de ciertas áreas del cerebro? Aún no lo sabemos.
Como ejercicio para revitalizar su condición global, asuma una posición cómoda, relajada y haga varias respiraciones abdominales profundas. Cierre sus ojos y afloje sucesivamente todos los músculos de su cuerpo, desde los dedos de sus pies hasta su cabeza. Empiece respirando despacio, a través de la nariz, y dígase sí mismo, “estoy respirando una vitalizante y saludable energía positiva.” Visualice una positiva corriente de energía luminosa, amarilla y poderosa como los rayos del Sol, que fluye a través de todo su ser, surgiendo de cada poro en su cuerpo, provocándole una agradable sensación de bienestar. Siéntase lleno de amor, apreciación, alegría, compasión, perdón y felicidad. Ahora, exhale lentamente a través de su boca y dígase sí mismo, “estoy sacando toda la energía negativa, rancia e inerte que pueda haber en mi.” Visualice una corriente de energía negativa que sale de su cuerpo. Sienta que permite irse a todo el miedo, cólera, culpa, depresión, preocupación, soledad y cualquier otra emoción dañina que pueda tener. Visualícese con un cuerpo y una mente fuerte y saludable. Tome nota de su claridad mental, de su buena memoria y saboree la experiencia de total libertad. Disfrute de la alegría y del poder personal que lo envuelve. Haga este ejercicio durante unos 10 minutos, todos los días o siempre que se sienta decaído. De inmediato obtendrá los beneficios que de ello se derivan.


Por Melvin D. Saunders; traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck

El Sistema Inmunológico

El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.


Visite el cuento terapéutico infantil: “Un Socio ni tan Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html

 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.


Visite el cuento terapéutico infantil: “Un Socio ni tan Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html
 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.


Visite el cuento terapéutico infantil: “Un Socio ni tan Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html
 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.


Visite el cuento terapéutico infantil: “Un Socio ni tan Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html
 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.


Visite el cuento terapéutico infantil: “Un Socio ni tan Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html
 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.


Visite el cuento terapéutico infantil: “Un Socio ni tan Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html
 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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 El Sistema Inmunológico
¿Qué viene primero, el Huevo o la Gallina: nos enfermamos nosotros, o es la enfermedad la que nos consigue a nosotros?
1.      Para comprender la transformación que ocurre de la enfermedad al bienestar, debemos hacernos varias preguntas importantes. ¿Acaso cogemos nosotros las infecciones o son éllas las que nos agarran a nosotros? Ya que las bacterias, virus y otros organismos que generalmente causan enfermedades infecciosas, coexisten en nuestro mismo espacio vital, ¿por qué no estamos enfermos todo el tiempo? ¿Por qué no nos enfermamos todos cuando brota una epidemia?
En realidad, la mayoría de esos organismos entran en nuestro cuerpo casi de continuo. Sin embargo, nuestro sistema inmune (SI), con sus múltiples niveles de defensas, generalmente es capáz de protegernos y de mantener a raya a esos invasores. De hecho, casi todos los expertos opinan que tenemos la habilidad de protegernos de la mayoría, cuidado si no de todos, esos organismos patógenos.
2.      Si miramos a nuestro derredor, veremos que hay personas que nunca se enferman. Esto justifica otra pregunta, una que toca el meollo del asunto de la enfermedad y el bienestar, “¿Por qué y cómo se enferman las personas?”
Cuando decimos que hemos cogido un resfriado u otra enfermedad, lo que realmente estamos diciendo es que de alguna manera nuestras defensas corporales y el SI no han funcionado bien y, por consiguiente, no nos han protegido. En este sentido, el antígeno (el agente u organismo causante de la enfermedad) nos ha cogido “fuera de base” o por lo menos, en un momento cuando no fuimos capaces de protegernos adecuadamente. Si escudriñamos más de cerca la situación, encontraremos que esta falla frecuentemente es una falla selectiva.
Me explico, nuestro SI parece no sólo permitir que algunos de esos organismos entren a nuestro cuerpo, sino que también les permite instalarse, a menudo con poca o ninguna resistencia de su parte. Es como si les permitiera entrar adrede en nuestro cuerpo y les dejara establecer la enfermedad en nuestro ser. No obstante, viendo las cosas más de cerca, veremos que no sólo deja entrar a esos organismos y les permite generar la enfermedad, sino que lo hace por un propósito muy definido.
¿Cuáles son los Sistemas de Defensa del Cuerpo?
1.      Contrario a lo que nos pueda parecer, nuestro cuerpo es una verdadera fortaleza. Tenemos nivel tras nivel de barreras protectoras, así como sistemas defensivos y ofensivos que nos protegen a todo dar. Es en verdad inexpugnable. Sólo se hace vulnerable cuando aparece un organismo especialmente virulento o agresivo. Esto, exceptuando los momentos en que nuestros sistemas defensivos están agotados, apagados o son mal empleados. Sin entender el funcionamiento de estos sistemas protectores, no podemos comprender lo que realmente es una enfermedad ni cómo protegernos de futuros problemas de salud.
2.      Podemos dividir a esos sistemas defensivos y de protección en varios niveles especializados. Nuestro primer nivel de defensa podría llamarse el Sistema de Advertencia Anticipada. Luego están los Sistemas de Defensa Primario y Secundario. El Sistema de Defensa Secundario se subdivide en: el Sistema de Defensa Estratégico, el Sistema de Defensa Ofensivo, el de Limpieza, el de Reparaciones y el de Reconstrucción.
3.      El Sistema de Advertencia Anticipada: Este consiste de varios niveles de operación que nos advierten cuándo enemigos externos se acercan demasiado y se convierten en una potencial amenaza. El primer nivel de este sistema es nuestro Sistema Sensorial. La vista y el oído son los que más lejos de nosotros se extienden, pero nuestro sentido del olfato, gusto y tacto también puede avisarnos sobre posibles amenazas de nuestro derredor.
Estas funciones nos ayudan protegernos de los peligros naturales y artificiales de nuestro entorno inmediato. Todos estamos familiarizados con las situaciones donde hemos “sentido” que algún peligro se está acercando. Es mediante la combinación de esas defensas, los mecanismos de advertencia anticipada y las funciones de nuestra subconsciente, que podemos lograrlo. Hablaremos más de esto en una sección subsiguiente.
Gracias a nuestro sistema sensorial podemos remover un insecto o parásito antes de que ellos hayan tenido tiempo de invadirnos. Por ello, podemos huir o volvernos y estar listos para un ataque enemigo.
Estos sistemas son nuestra primera línea de defensa. Junto con nuestro cuerpo/mente/cerebro o ser inferior, ellos son la base de los Mecanismos de Lucha-Huida y de Estrés.
Sin embargo, los sistemas del cuerpo/mente/cerebro no siempre pueden usar los instintos para protegernos. Esto es especialmente cierto cuando las opciones son muy complejas. En tales situaciones, nuestras defensas pueden requerir de lo aprendido en experiencias pasadas, junto con una comprensión de cómo funciona la Inteligencia de nuestro cuerpo y la Inteligencia del Universo en que vivimos.
Los sistemas del cuerpo/mente/cerebro reaccionan principalmente a los estímulos externos, pero también deben integrar esa data simultáneamente con los miles de recuerdos de nuestras experiencias y decisiones anteriores, junto con los miedos, intuiciones e incluso con las reacciones instintivas. Con esta capacidad, extendemos nuestra habilidad de defendernos y de protegernos no sólo dentro del alcance de nuestro sistema sensorial, sino en el tiempo y el espacio.
Esto nos permite percibir riesgos tanto del presente como del futuro. Lo que hemos aprendido de nuestras experiencias pasadas nos ayudará a anticiparnos a lo que podría ser un peligro en el presente o en el futuro. Lo que tememos del futuro a menudo crea tensión en el presente. Y debido a esto, podemos hacer resurgir falsos enemigos, como lo son los temores del pasado que ya no existen en el presente. Desgraciadamente, demasiadas veces estamos dispuestos a creer que esas viejas amenazas aún existen.
4.      Defensas primarias: El primer nivel del Sistema Defensivo Primario es uno en el que generalmente pensamos poco; sin embargo, éste actúa todo el tiempo a nuestro favor. Se trata de nuestra Piel. La piel es la primera barrera que nos protege contra la invasión de bacterias, virus y parásitos, así como contra los efectos de la radiación, la temperatura, las substancias tóxicas y los objetos circundantes. Además de mantener afuera a entes invasoras, también retiene a nuestros fluidos corporales. Debajo de la piel, hay tejidos grasos que nos aíslan y que actúan como una barrera de protección contra lesiones, calor y frío. Amortigua nuestras partes óseas y nos ayuda a mantenernos cómodos. Esas capas, trabajando juntas, ayudan a regular nuestra temperatura corporal y nos protegen contra la deshidratación.
·         Macro Sistemas Defensivos: Esos son nuestros músculos y huesos. Ellos son necesarios alejarnos del peligro (i.e., la huida). También son útiles porque nos permiten hacer uso de armas y para luchar. Sin músculos ni huesos, nos sería muy difícil protegernos del peligro.
·         La próxima capa consiste de nuestras Membranas Mucosas y de los fluidos que producen. Las membranas mucosas son tejidos húmedos y a menudo brillantes que cubren o rodean nuestros ojos, oídos, fosas nasales, boca, garganta, amígdalas y adenoides, así como la vagina, uretra y recto. Las membranas mucosas actúan principalmente como barreras de defensa local, para prevenir la entrada de microorganismos y de otros cuerpos extraños.
Por lo general, la gente está muy pendiente de esas vías de acceso al cuerpo. Hoy día, estas áreas son especialmente importantes debido al hecho de que el SIDA parece entrar al cuerpo, en parte, a través de las membranas mucosas. Por lo cual, este nivel de nuestro sistema de defensa se ha vuelto un tema de conversación bastante frecuente, preocupando a muchas personas.
Las membranas mucosas nos protegen de un sinnúmero de enfermedades, tales como los resfríos y las gripes, amigdalitis, sinusitis, las infecciones del ojo (conjuntivitis), infecciones de la vejiga, vaginitis, uretritis, proctitis, prostatitis, etc. El mantener un alto nivel de protección en esas áreas es crucial para nuestro bienestar.
·         La próxima capa de defensa está en nuestros Tejidos Pulmonares. Mientras que esta capa es una parte del mecanismo de defensa, también tiene otras importantes cualidades. Los pulmones actúan como una barrera contra los materiales aerotransportados que constantemente estamos inhalando, incluyendo organismos vivos, partículas extrañas y materiales tóxicos. Está activamente involucrado en la captación de oxígeno (el principal combustible de nuestro cuerpo) y en la descarga de productos tóxicos, como dióxido de carbono y exceso de nitrógeno. Es una parte importante de los sistemas de defensa internos que purifican la sangre y descargan tóxicos productos de desecho.
·         El Sistema Digestivo: la boca, garganta, esófago, estómago, intestino delgado, intestino grueso y el recto—todos son barreras que nos protegen de organismos invasores, cuerpos extraños y materiales tóxicos. También son esenciales en el proceso de la alimentación, que junto con el oxígeno, es la base de la producción de energía necesaria para realizar todas nuestras funciones corporales, incluyendo a nuestros sistemas defensivos.
5.      Las Defensas Secundarias o Defensas de los Tejidos: Estos se componen de los sistemas Defensivos y Ofensivos Estratégicos.
·         El Sistema Defensivo Estratégico (Pasivo): Esos son los mecanismos defensivos locales no-agresivos, tales como las enzimas y las paredes de la célula. También incluye los Sistemas del Anticuerpo-Antígeno, que constituye lo que las personas normalmente llaman: el Sistema Inmune. Este sistema protege al individuo de la invasión de organismos extraños y de sustancias foráneas que han pasado los sistemas defensivos arriba mencionados. Este sistema trabaja a lo largo del cuerpo, y usa el sistema circulatorio de la sangre como su medio de transporte.
Ciertas células están moviéndose constantemente a través del cuerpo, buscando a cualquier substancia extraña u organismos que pudieran representar un peligro a la salud. Es mas bien un mecanismo de naturaleza pasiva, puesto que no busca a los invasores de manera activa. El Sistema Anticuerpo-Antígeno incluso puede encontrar organismos muy pequeños, aquellos que han escapado la detección de los otros sistemas arriba mencionados.
·         Los Sistemas Defensivos Ofensivos son los mecanismos de ataque activo que residen dentro de los órganos y tejidos. Ellos incluyen a muchos mecanismos que pueden responder inmediatamente cuando un cuerpo extraño, un parásito o un organismo infeccioso entra en su ámbito. Estos sistemas trabajan rodeando y atrapando, disolviendo y destruyendo, organismos y cuerpos extraños. Los elementos del sistema de defensa de los tejidos encierran en capas de tejido fibroso a cualquier cosa que no pertenezca a nuestro cuerpo. No hacen preguntas, simplemente actúan. Este nivel de defensa a menudo trabaja en concierto con el siguiente nivel: el Sistema de Defensa Sanguíneo.
·         El Sistema de Defensa Sanguíneo: Este mecanismo contiene muchos tipos diferentes de elementos, entre los que se incluyen las células blancas de la sangre, los macrófagos y las células “asesinas,” por nombrar sólo algunas. Éstas son las fuerzas de ataque móviles, la caballería de ataque que destruye a todo lo que ellos juzgan ser un enemigo. Estas células pueden salir del sistema sanguíneo a voluntad y pueden viajar profundamente dentro de los diversos tejidos del cuerpo, para unir sus fuerzas con las de algún tejido, la piel o con los mecanismos de defensa de las membranas mucosas, agregando una protección adicional adonde sea necesario.
·         Los Sistemas Ofensivos: Todos los órganos del cuerpo tienen su propio y único sistema defensivo. La mayoría de los órganos también pertenecen a los principales sistemas de defensa (la piel, pulmones, membrana mucosa y sistema circulatorio, etc.). A menudo estos sistemas defensivos individuales se combinan con los de otros órganos, para así crear un super-sistema de defensa y ataque.
Los sistemas de defensa de órganos individuales se especializan en atender las necesidades de su respectivo órgano.
Por ejemplo, el cerebro posee un sistema protector único llamado: la Barrera Sanguínea del Cerebro. Éste es un sistema de tejidos y barreras que le impiden a muchos químicos y proteínas (así como a medicamentos), a organismos vivientes e incluso a muchas hormonas cruzar del sistema de la sangre o de los tejidos adyacentes hacia el cerebro. Este mecanismo de defensa protege al cerebro de los organismos y sustancias que pudieran dañar su funcionamiento y por ende, nuestra supervivencia. El mismo tipo de situación ocurre con el feto durante el embarazo. Aquí la placenta crea una barrera para proteger al feto de las sustancias y organismos potencialmente dañinos que se encuentran dentro de la madre.
Los Sistemas de Mantenimiento.
A. Sistemas de Mantenimiento: hay varios sistemas que representan  un papel indirecto en nuestra defensa y protección. Ellos hacen tareas de mantenimiento que son muy necesarias tanto para nuestra supervivencia como para mantener nuestra armonía y equilibrio interno. Aunque no llevan a cabo un papel directo y activo defendiendo al cuerpo contra una invasiones externas o internas, sin su acción ninguno de los sistemas de defensa podrían funcionar eficazmente por mucho tiempo.
·         El Sistema Cardiovascular: El corazón y el sistema circulatorio bombean sangre oxigenada en los pulmones hacia los tejidos del cuerpo. El sistema circulatorio con sus miles de kilómetros de vasos sanguíneos lleva oxígeno al cerebro y otros tejidos, a la vez que recoge los materiales tóxicos y de desecho llevándolos hacia los pulmones, riñones y tracto intestinal para que sean eliminados.
·         El Sistema Digestivo no sólo actúa como una barrera defensiva contra lo que podría dañarnos, sino que selecciona y extrae de la comida los nutrientes que son necesarios para nuestra subsistencia. Excreta los productos de desecho que pueden causar enfermedades o lesiones al cuerpo
·         El Sistema Endocrino no sólo es el director principal de la lucha contra la invasión de antígenos, sino que también controla el mando del metabolismo corporal. El sistema endocrino regula y mantiene la eficacia global de virtualmente todos los órganos del cuerpo. Comunica las necesidades del cuerpo a sus órganos y el estado de los órganos a las glándulas hormonales del cuerpo. Mantiene andando la función metabólica, supervisando la producción de hormonas de la glándula pituitaria (la Glándula Maestra) así como las hormonas de la tiroides, las hormonas del estrés, las hormonas antidiuréticas, las hormonas del crecimiento, y muchas más. Finalmente, también es responsable de la regulación del flujo de insulina del páncreas, por consiguiente, controla la habilidad del cuerpo de metabolizar el azúcar y glucógeno de la sangre, fuentes primarias de la energía corporal.
·         El Sistema Linfático: es el sistema de defensa activa y el sistema de mantenimiento que ayuda a la defensa del cuerpo produciendo las células de la sangre y los anticuerpos. El sistema linfático es sumamente importante porque actúa tanto como un sistema de filtración como uno de conducción de deshechos. Sus linfocitos atrapan cuerpos extraños y remueven “escombros” de las áreas infectadas. Las vías linfáticas son como un sistema de cloaca que dirigen los productos de deshecho producidos por los tejidos y las células destruidas hacia fuera del cuerpo.
En un individuo sano, todas estos sistemas de defensa y mantenimiento se integran y trabajan juntos armoniosamente, proporcionando una red que asegura y mantiene la vida, facilitando la salud y el bienestar. En el individuo sano, si uno o más de los sistemas temporalmente fallan otros pueden mantener la red y la seguridad del cuerpo por un tiempo. En el individuo enfermo, si uno o más de estos sistemas se estropean la red colapsa.

Los Sistemas de Reparación y de Reconstrucción.
·         Cuando organismos foráneos nos invaden, así como durante el proceso cotidiano de vivir, se dañan o se destruyen tejidos, células y componentes defensivos. Estos tejidos y demás elementos deben repararse. El hueco causado por su pérdida debe llenarse y deben incitarse a los tejidos a reconstruirse. Esta función es manejada por el Sistema de Reparación y Reconstrucción.
·         Cuando nos herimos, los integrantes de este sistema reparan la lesión; cuando sangramos, ellos no sólo paran la hemorragia, sino que reparan el área traumatizada.
·         Sin estos dos sistemas, no podríamos sanar ni volver a una vida normal. Trabajando junto con los otros sistemas defensivos, el Sistema de Reparación y Reconstrucción previene enfermedades y sana nuestras heridas. Este sistema se ocupa de la curación mientras los sistemas defensivos están protegiéndonos activamente. El trabajo nunca se detiene, la sanación y la reparación siguen las veinticuatro horas del día, todos los días de nuestra vida.
·         Como si todos los mencionados sistemas de defensa, ataque y de reparación no fueran suficientes, tenemos otro sistema sumamente importante. Este sistema es el que comanda la red de defensa, ataque y reparación. Él, de hecho, coordina e integra al sistema sensorial externo, la mente, el sistema endocrino y todos los demás sistemas antes mencionados, creando lo que podría llamarse nuestro “Maxi-Sistema de Defensa.” Este mecanismo es conocido como el Sistema de Respuesta ante el Estrés o simplemente, Mecanismo de Estrés. Es por ello que el estrés producido por las vivencias cotidianas, por los recuerdos, por lo que creemos que puede pasar, etc., puede afectar adversamente el funcionamiento de este sistema y, por consiguiente, a todos los sistemas que lo constituyen. El Mecanismo de Estrés, es una espada de doble-filo, por un lado actúa en pro del individuo, mientras que el otro lado puede causarle todo tipo de lesiones. En nosotros está el conducirlo apropiadamente, de acuerdo a las reacciones y pensamientos que tengamos acerca de lo arriba indicado.
Resumen
Me parece que queda claro que tengo algunas discordancias con respecto al modelo médico que sugiere que las bacterias o virus pueden simplemente entrar en un individuo, asentarse y generar una enfermedad. Al comienzo, se preguntó qué ocurría primero, la avería de la red de protección causada por un organismo invasor, o la avería de la red que permitía la posterior invasión de organismos que causan la enfermedad.
Una vez que nosotros reconocemos que estamos a cargo de nuestra propia salud y bienestar, podremos finalmente encargarnos de nuestras propias vidas.
El prevalente modelo médico afecta sólo al médico y no a nuestra manera de buscar nuestra real sanación.
Las nuevas técnicas de Psico-Neuro-Inmunología (P.N.I.) busca establecer la relación que hay entre nuestro ambiente externo, nuestro sistema nervioso, sistema hormonal, mecanismo de estrés y los sistemas defensivos anteriormente descritos. Pienso que esta es la solución tan largamente buscada, la panacea que puede liberarnos de todo tipo de enfermedad.

©1994. El material presentado ha sido compilado, escrito y registrado como propiedad literaria de (el Dr.) Allen Lawrence, M.D., Ph.D.
Traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck.
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