Todo lo viviente viene equipado con todo lo necesario para
tener una vida completa, autosuficiente y saludable. A menos que se le niegue
lo que sus necesidades esenciales puedan requerir o haya sufrido lesiones
irreparables, el organismo viviente está intrínsecamente preparado para estar
libre de enfermedades. El proceso curativo de un organismo está dentro de sí
mismo, así como lo están, por ejemplo, sus procesos de respiración y
digestión. La salud es un estado natural, porque es armonía y equilibrio entre
los componentes del ser vivo. Es homeostasis. En cambio, la enfermedad es un
estado antinatural. ¿Qué diferencia, en cuanto a la salud se refiere, hay entre
el Homo sapiens y las demás criaturas vivientes? La respuesta es,
principalmente, su actitud mental y emocional.
En junio de 1971, un artículo publicado en Psicología Hoy
habló de la existencia de dos tipos de personas: aquellas que creían que su
vida era controlada por las influencias externas y los que creían que lo que
les sucedía era, en su mayor parte, auto-generado e internamente controlable.
Los “internos” tienden a estar más seguros de sí mismos, son
mejor educados y más capaces de evitar o dejar adicciones dañinas. En cambio,
los “externos” sienten que su destino está en manos de otros, de su entorno o
que simplemente dependen de hechos casuales. Estos tienden a ser más
desconfiados, menos agresivos y menos inclinados al liderazgo que los
“internos.” Hay una mayor cantidad de “externos” que de “internos” en la
población general. Quizá para entrampar a los individuos externamente
orientados, los modernos curanderos persisten en promocionar la idea de lo
“externo” por encima de lo “interno.”
A veces, los doctores se molestan cuando el efecto placebo
interrumpe sus experimentos, es decir, cuando sus pacientes reaccionan
favorablemente, tanto a las píldoras azucaradas como a la verdadera medicina.
Sin embargo, ¿acaso no ilustra esto el dramático efecto que la mente y el poder
de la fe pueden tener sobre el cuerpo?
El efecto nocebo es algo que ilustra el efecto
negativo del poder de la fe. El nocebo resulta cuando se le da a un paciente un
remedio normal y no le hace ningún efecto, bien sea porque el doctor ha
convencido al paciente de que la droga quizá no funcionaría o que sólo se
trataba de agua pura. Cualquier cosa puede servir como nocebo, tal como
cualquiera puede servir de placebo—los medicamentos, la fama del doctor, sus
modales, etc. Por ejemplo, si le dijeran que usted tiene una enfermedad del
corazón y usted se lo cree, fácilmente podría morirse de ello. ¿Será posible
que la buena salud se deba a algo tan sencillo como—“Si usted cree que merece
estar saludable y da por hecho estarlo, ¡lo estará!” ? Supóngase por un momento
que el efecto “curativo” de una terapia sólo depende de la fe que se le tenga.
Aunque los estudiantes de medicina aprenden muy temprano que
el 40% o más de todos sus futuros pacientes tendrán síntomas principalmente
psicosomáticos, a menudo le restan importancia al poder que tiene la mente del
paciente para ayudarles a sanar su cuerpo. Desde los tiempos de Mesmer, los
hipnotizadores han demostrado el poder de la mente para controlar el dolor y la
aflicción del cuerpo. Desdichadamente, como la mayoría de las personas creen
que sus vidas son controladas por influencias externas, también creen que deben
buscar una fuente externa para tratar o curar cualquier sus dolencias físicas.
Es por ello, que la auto-sanación y las curaciones de fe tienen algo en común.
Los “internos” creen que su curación se debe principalmente a algo de su propio
ser, y a los “externos” se les hace más fácil creer que la causa primaria de su
curación se debe a algo o alguien fuera de ellos mismos. Por supuesto, ambos
están obteniendo lo que necesitan de la misma fuente interior, pero lo ven
desde perspectivas distintas.
Con el poder de la visualización mental, usted puede ayudar a
reestructurar las células de su cuerpo y ayudar a producir una condición
saludable. Usted puede conscientemente sentir, integrar y manipular la
estructura celular mediante el poder de sus pensamientos. Usted puede
visualizar que el padecimiento va disminuyendo cada vez más, hasta que
finalmente queda disuelto y que su sistema excretor lo saca de su cuerpo. Este
tipo de visualizaciones se tiende a convertir en realidad. Las fervorosas
plegarias de otros también pueden ayudar a consolidar el proceso, para que la
curación sea más completa. En oriente, los yoguis y lamas usan similares
visualizaciones para lograr el mismo resultado.
En 1975, el Dr. Robert Ader, de la Universidad de Rochester,
acuñó la palabra psiconeuroinmunología (PNI) para describir la técnica
en la cual la mente influye sobre el bienestar del cuerpo. El PNI explica cómo
los caminos neuronales enlazan al sistema inmune con el cerebro. Para él,
cuando hay disonancias entre la mente y el cuerpo, éste comienza a manifestar
la enfermedad en el ámbito físico.
¿Por qué varían tanto las personas en su modo de reaccionar a
una enfermedad? Recientes investigaciones han demostrado que hay que tomar en
cuenta las diferencias genéticas, nutritivas y mentales. Aunque la ingeniería
genética está haciendo grandes avances, los cambios en la nutrición y en la
actitud mental pueden ser llevados a cabo por uno mismo. Con sólo cambiar sus
hábitos nutricionales y su actitud anímica ante la vida, algunas personas
afectadas de cáncer o SIDA han podido curarse de tales enfermedades.
Muchas de estas personas también han tenido que aprender a dejar de reprimir
sus emociones y para luego expresarlas de manera más sincera. En lugar de
permanecer en un trabajo o en una relación que no les gusta, deciden ser
honestos consigo mismos y con los demás, buscando otras alternativas. Al
ocuparse de buen agrado de lo que deben, no generan emociones destructivas que
puedan ayudar al desarrollo de enfermedades físicas o de desordenes mentales.
La expresión de sus emociones se convierte en una descarga de tensiones, una
catarsis. Se reemplazan miedos, bloqueos y limitaciones por ganas de vivir y de
responder positivamente ante los desafíos de cada nuevo día. Al poner en
práctica actividades que fortalecen al sistema inmune (SI)—la meditación,
visualización guiada, auto-sugestión, afirmaciones positivas, respiración
profunda y el conocerse y expresarse mejor—usted puede volverse
super-saludable.
El expresar sus sentimientos de un modo más sincero y el
aceptarse a sí mismo, con todos los defectos que Ud. crea tener, puede
rápidamente fortificar su sistema inmune natural. Un SI mejorado puede a su vez
vencer a los invasores patógenos del cuerpo, evitar o disolver tumores y ayudar
a aceptar los desafíos de la edad. En 1986, un estudio hecho por el psicólogo
James W. Pennebaker, de la Universidad Metodista del Sur, confirmó que los
estudiantes más contentos y más saludables eran los que podían confiarles sus
traumas personales a otros; éllos rendían mucho más que aquéllos que no podían
comunicarse o que sólo hablaban de trivialidades.
Puesto que la actitud emocional tiene una relación directa
con el SI, una persona que normalmente expresa felicidad, amor, amistad y positivismo
es mucho menos propensa a contraer una enfermedad grave que alguien que siempre
está enfadada, temerosa, enojada, deprimida o aprensiva. ¿Por qué? Porque la
actitud emocional positiva armoniza mejor con la buena salud que una actitud
negativa. También es interesante notar que este concepto es simple sentido
común para una persona impulsada por sus mecanismos “internos,” aunque será
absolutamente ridículo para una persona del tipo “externo.”
¿Qué afecta al SI? ¿Qué lo reconstruye? Si eso pudiera
medirse con un instrumento, se vería que el SI muestra variaciones de un día
para otro, de una comida a otra e incluso de un pensamiento al siguiente. Por
ende, su susceptibilidad a enfermarse también varía junto con su sistema
inmune.
Los iones de signo negativo, las comidas naturales
integrales, la visualización e imaginación guiada, las afirmaciones positivas,
los tratamientos con hierbas y una actitud emocional estable—todos pueden
afectar de manera benéfica y natural a su sistema inmune. Considere también que
la iluminación de espectro completo (bombillos incandescentes) es mejor que la
iluminación fluorescente ordinaria.
En un estudio hecho a mujeres con cáncer de mama, se vio que
aquéllas que recibían el apoyo de sus seres queridos tenían una actividad
inmune mucho mayor que las que no tenían ese respaldo. En cambio, las mujeres
sin apoyo y las que tenían un estrés emocional mayor mostraron una actividad
inmune más débil, según lo indicaba la medición de sus células “natural killer”
(NK), las exterminadoras de células cancerosas
Durante el siglo 21, deben adoptarse medidas que repotencien
nuestra capacidad de luchar contra las enfermedades, medidas que equilibren y
armonicen el buen funcionar de nuestros cuerpos y nuestras mentes. El PNI es la
nueva ciencia que muy bien puede revolucionar el tratamiento médico. Tal y como
lo dijo Hipócrates, “es más importante saber qué clase de persona tiene una
enfermedad, que saber qué clase de enfermedad tiene una persona.”
¿Usa un mayor potencial cerebral una persona feliz, segura,
amorosa y positiva que otra enfadada, temerosa, deprimida y negativa? Aunque la
función del cerebro está apenas empezando a ser comprendida, la investigación
ha demostrado que las áreas más refinadas del cerebro están más involucradas con
los estados mentales positivos que con los estados negativos. Robert Ornstein y
David Sobel proponen en su libro, El Cerebro Sanador, que la principal
función del cerebro es “atender al cuerpo y mantener la salud.” ¿Acaso hay un
vínculo entre el potencial cerebral sin usar, el estilo de vida negativo y la
mala salud? Los exámenes PET, CAT y MRI del cerebro han revelado una menor
actividad metabólica, debido a la menor ingestión de glucosa y al menor flujo
de sangre hacia la corteza cerebral, de individuos tremendamente deprimidos o
mentalmente enfermos. Cáncer del cerebro, Alzheimer, Parkinson y la senilidad
precoz son enfermedades del cerebro con un auge desproporcionado con respecto
al aumento de la población en los Estados Unidos. ¿Es ello afectado por la
falta de uso de ciertas áreas del cerebro? Aún no lo sabemos.
Como ejercicio para revitalizar su condición global, asuma
una posición cómoda, relajada y haga varias respiraciones abdominales
profundas. Cierre sus ojos y afloje sucesivamente todos los músculos de su
cuerpo, desde los dedos de sus pies hasta su cabeza. Empiece respirando
despacio, a través de la nariz, y dígase sí mismo, “estoy respirando una
vitalizante y saludable energía positiva.” Visualice una positiva corriente de
energía luminosa, amarilla y poderosa como los rayos del Sol, que fluye a
través de todo su ser, surgiendo de cada poro en su cuerpo, provocándole una
agradable sensación de bienestar. Siéntase lleno de amor, apreciación, alegría,
compasión, perdón y felicidad. Ahora, exhale lentamente a través de su boca y
dígase sí mismo, “estoy sacando toda la energía negativa, rancia e inerte que
pueda haber en mi.” Visualice una corriente de energía negativa que sale de su
cuerpo. Sienta que permite irse a todo el miedo, cólera, culpa, depresión,
preocupación, soledad y cualquier otra emoción dañina que pueda tener.
Visualícese con un cuerpo y una mente fuerte y saludable. Tome nota de su
claridad mental, de su buena memoria y saboree la experiencia de total
libertad. Disfrute de la alegría y del poder personal que lo envuelve. Haga
este ejercicio durante unos 10 minutos, todos los días o siempre que se sienta
decaído. De inmediato obtendrá los beneficios que de ello se derivan.
Por
Melvin D. Saunders; traducción libre de Frank Desmedt Van Dyck

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