Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Visite el cuento terapéutico
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Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
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Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html Los Enlaces
Cuerpo-Cerebro: ¿Hay vínculos entre el estrés y la salud?
¿Puede la mente ayudarnos a sanar cuando estamos enfermos, o
disminuir nuestras probabilidades de desarrollar un cáncer, o de adquirir otras
enfermedades?
Investigadores del nuevo campo de la Psico-Neuro-Inmunología
(PNI) piensan que si. Luego de haber sido acusada de ser una “charlatanería,”
la investigación PNI ha demostrado que el estrés y la salud mental deficiente
pueden producir cambios a escala celular y conducirnos hacia problemas o
mejoras de la salud.
“Es un campo que ha avanzado muy rápidamente,” dijo Ron
Glaser, profesor y presidente de la sección de Microbiología e Inmunolgía
Médica e investigador del “Centro de Cáncer Comprensivo” del Estado de Ohio,
Estados Unidos. Glaser trabaja con su colega y esposa, Janice Kiecolt-Glaser,
una profesora de psiquiatría y psicología, e investigadora del mismo centro.
Los Glaser han estudiado cómo el estrés afecta la salud de estudiantes médicos,
mujeres y hombres divorciados y de aquéllos que deben cuidar a enfermos
crónicos. Su trabajo fue el primero en combinar apreciaciones psicológicas de
los niveles de ansiedad, con los análisis de células de la sangre y con otros
componentes del sistema inmunológico (SI) humano.
Ellos encontraron una consistente y marcada diferencia entre
el estado del SI de individuos estresados y de otros más sosegados. Es mas,
demostraron que al reducir el estrés, muchas veces mejoraba el estado del SI y
por ende, la salud del paciente.
Es importante tener un sistema inmune fuerte, para que el
cuerpo pueda luchar exitosamente contra las infecciones, las alérgias y el
cáncer. “Hemos aprendido de estudiar el SIDA que cuando se suprime severamente
el sistema inmunológico de una persona, ésta puede desarrollar ciertos tipos de
cáncer y una gran variedad de infecciones secundarias,” dijo Glaser. Los
pacientes de SIDA a menudo desarrollan el sarcoma de Kaposi y Epstein-Barr,
asociado con linfomas de las células-B.
Hoy día, se sabe que el SI nos cuida del cáncer al
constantemente revisar el cuerpo en busca de células deformes, las productoras
de cáncer en potencia, para entonces destruirlas antes de que puedan
multiplicarse para formar un tumor.
La gran interrogante es ¿por qué falla este mecanismo? La
mayoría de los expertos creen que deben suceder varias cosas antes de aparecer
un cáncer: posiblemente se ha estado expuesto a agentes carcinógenos y
promotores del tumor, debe haber activado la acción de oncogenes y del fracaso
de los genes suppresores de tumores. Los investigadores del PNI piensan que el
estrés podría estimular uno o más de esos factores.
Durante los últimos años, varios estudios han hecho resaltar
un efecto específico: que el estrés afecta grandemente la salud de un
paciente. David Spiegel, investigador de la Universidad de Stanford, hace
dos años publicó en el periódico “Lanceta” un estudio que comparaba la tasa de
supervivencia de pacientes con cáncer de mama que recibieron terapia de grupo
(para bajar el estrés), con la de otros que recibieron un idéntico cuidado
médico pero no la terapia de grupo.
La prognosis para los pacientes de por sí era pobre, puesto
que se trataba de pacientes deshausiados. Lo que Spiegel buscaba era prolongar
y mejorar su calidad de vida. En la prueba participaron más de 80 pacientes. Al
final de los 10 años que duró el estudio, los pacientes de cáncer que tuvieron
terapia de grupo, vivieron mucho más tiempo y mejor que aquellos que no la
tuvieron.
Otro estudio, uno hecho por I. Fawzy, Norman Cousins y otros
colegas de UCLA, continuaron el experimento de Spiegel. La investigación de
Fawzy, el cual aparece en los Archivos de Psiquiatría General, revisó a
pacientes de cáncer con fase temprana de melanoma maligno, una forma de cáncer
de la piel.
Fawzy también comparó pacientes que recibían terapia de grupo
con otros que no, pero también revisó la respuesta del sistema inmunológico de
sus pacientes. Al final de los seis meses que duró la prueba, basándose en
pruebas clínicas, se les pudo decir a los pacientes que recibieron apoyo
psicológico que su condición médica había mejorado considerablemente.
Al comienzo, todos los pacientes sufrían de un alto nivel de
angustia. Pero después de un breve lapso, el grupo que recibía terapia
psicológica, mostró niveles significativamente más bajos de depresión y niveles
más altos de vigor. También mostraron niveles más elevados de ciertas células
blancas que son capaces de matar las células del tumor canceroso.
Otro estudio, completado este año, fue un paso más allá. S.
Ben-Eliyahu y sus colegas en UCLA y en la Universidad Hebrea de Jerusalén,
usaron ratas para probar el efecto del estrés en el desarrollo de tumores y de
metastasis (i.e., el proceso por el cual un tumor se extiende a otras áreas del
cuerpo).
En el estudio, el cual apareció en la publicación “Cerebro,
Conducta e Inmunidad,” dos grupos de ratas recibieron inyecciones de células
tumorales, pero un grupo fue estresado obligándole a nadar durante un cierto
tiempo. Después de 12 días, las ratas estresadas mostraron un 100% de aumento
de nuevos tumores pulmonares; las otras mostraron notable una mejoría.
El investigador, Sheldon Cohen, un psicólogo de la
Universidad de Carnegie-Mellon, informó el verano pasado en el “Periódico de
Medicina de Nueva Inglaterra,” sobre la relación que existe entre el estrés y
los resfríos comúnes. Cohen midió los niveles de estrés de varios voluntarios y
luego, los expuso a cinco variedades diferentes de virus causantes del resfrío
y esperó que los voluntarios desarrollaran los síntomas correspondientes.
Hubieron diferencias dramáticas. Los voluntarios con niveles de estrés relativamente
bajos manifestaron un 20 por ciento menos de resfrios que el grupo de
más estresado. “Es el único estudio de su tipo, en el que realmente se controló
la exposición directa al patógeno (al virus en sí),” dijo Janice
Kiecolt-Glaser.
Después de una década
de investigación, el equipo de Ohio ha demostrado que el estrés realmente puede
afectar la habilidad del cuerpo para controlar el virus EBV, el causante del
herpes. Su trabajo, junto con el de otros investigadores del centro de cáncer
del Estado de Ohio, demostró que el estrés puede alterar la reparación del ADN
en las células, y que ese estrés puede afectar el proceso de apoptosis, un
mecanismo natural por el cual las células se auto-destruyen.
“Nuestras investigaciones también ha mostrado que el estrés
tiene otros efectos fisiológicos que afectan a las células, quizás reforzando
la posibilidad de que se conviertan en anormales y luego en cancerosas,” dijo
Glaser. Ambos Kiecolt-Glaser y Glaser están de acuerdo en que el vínculo que
hay entre la mente, el estrés y la salud del paciente ha sido plenamente
demostrado. La evidencia recogida durante estos últimos años es muy alentadora.
El nuevo campo del PNI bien puede representar un portentoso adelanto en la
lucha contra el cáncer.
Contactos: Ronald Glaser, (614) 292-5526, o Janice
Kiecolt-Glaser, (614) 293-5120,
Escrito (en inglés) por Earle Holanda. Traducción libre de
Frank Desmedt Van Dyck.
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Este escrito fue obtenido en http://consolani.tripod.com/pni.html y es un servicio gratuito.
Visite el cuento terapéutico
infantil: “Un Socio ni tan
Silencioso” en: http://consolani.tripod.com/intro.html
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